Un dispositivo microfluídico que imita la barrera hemato-retiniana humana ha sido desarrollado por un equipo de investigadores de Barcelona. Se trata de un chip que contiene varios compartimentos paralelos con diferentes tipos de células que imitan la estructura en capas de la retina. Los investigadores esperan usar el dispositivo para evaluar el efecto de los medicamentos en la retina y para estudiar mejor la retinopatía diabética.

Según explican los expertos, el estudio de la barrera hemato-retiniana a través de técnicas convencionales de cultivo celular no emula con precisión este entorno único. "En el organismo vivo, las células endoteliales que cubren las paredes internas de los vasos sanguíneos están expuestas al estímulo mecánico de la corriente sanguínea", indica Rosa Villa, investigadora involucrada en el estudio.

"En los cultivos celulares donde no se reproduce esta condición, podríamos decir que las células están adormiladas y no reaccionan como lo harían en condiciones reales", explica la científica. Este equipo de investigación desarrolló una solución simplificada: un chip microfluídico que contiene las células presentes en la barrera hemato-retiniana, en una arquitectura única que permite la comunicación celular y los estímulos mecánicos.

Comunicación celular

El dispositivo está diseñado como una representación más precisa de las condiciones fisiológicas en la barrera hemato-retiniana, en comparación con los matrices de cultivo tisular convencionales. El dispositivo contiene compartimentos paralelos que emulan la estructura en capas de la retina. Cada compartimento guarda un tipo diferente de células, que incluyen en las células endoteliales, células neuronales y células epiteliales pigmentadas de la retina.

Los investigadores subrayan que el dispositivo permite la comunicación celular, donde las células en diferentes compartimentos pueden enviar señales químicas entre sí a través de microranuras que los conectan.

"La característica más relevante de esta tecnología es que imita lo que ocurre in vivo en la retina y, por lo tanto, puede ser una herramienta esencial para impulsar la experimentación in vitro", dice Rafael Simó, otro investigador involucrado en el estudio. "En el dispositivo, las células crecen constantemente en contacto con un fluido y mantienen una estrecha interacción entre ellas por mediadores químicos ".