Ismael Díez Pérez, líder del proyecto en la Facultad de Química de la Universidad de Barcelona y miembro del Instituto de Bioingeniería de Cataluña (IBEC), aseguró que esta investigación, publicada en Nature Communications, está consiguiendo llegar a su límite físico en la reducción de los componentes electrónicos.

“Para poder pasar al nivel de miniaturización siguiente, tenemos que usar moléculas individuales como componentes activos de los circuitos”, declaró Díez Pérez.

En el proyecto se ha usado una molécula orgánica situada entre 2 nanoelectrodos conectados entre sí en un circuito con un nanómetro de longitud, según informan desde la Universidad de Barcelona. El diodo resultante es más pequeño y más eficiente que los disponibles hasta el día de hoy. Esta cercanía favorece el acoplamiento de miles de billones de diodos en un chip de silicio, tal y como contó el jefe del proyecto.

Los investigadores están intentando aumentar la vida de estos circuitos de una sola molécula y lograr más capacidad de rectificación de la corriente, lo que los acerca a la creación de dispositivos de una sola molécula. Este diodo hace que la corriente fluya 4.000 veces más en una dirección que en la otra, algo comparable a los actuales diodos cuyo tamaño es mayor.