“Es una tecnología que permite crear circuitos electrónicos sobre papel o cartón mediante técnicas de impresión tradicional, cuando hasta ahora se realizaban de forma industrial en tarjetas de cobre, fibra de vidrio o plástico, como los chips de los ordenadores”, explica Muerza a la agencia EFE. “En definitiva, el objetivo es que una imprenta sea capaz de imprimir circuitos electrónicos sobre sustratos flexibles y baratos”, ha señalado tras recibir un sobresaliente.

Aunque la impresión funcional es un campo en desarrollo, “en los últimos 5 años grandes fabricantes han conseguido producir las primeras tintas con cualidades eléctricas, de modo que se abría la puerta a investigar en la impresión de ciertos circuitos y en sus posibles aplicaciones”. En concreto, el proyecto de este ingeniero ha sido diseñar electroluminiscentes (o dispositivos emisores de luz) impresos en papel.

Explica que “mediante impresión en serigrafía con tintas especiales, se imprime un circuito que se comporta como una bombilla tradicional, de forma que se ilumina cuando es alimentado con electricidad. El papel, el plástico y el packaging o el embalaje pueden emitir luz solo con tintas, lo que se podría definir como bombillas planas o bombillas impresas”. Esta tecnología, además de ofrecer un gran valor añadido al papel impreso, proporciona ventajas en cuanto a su rentabilidad.

El autor del trabajo señala que el coste de fabricación de la bombilla es muy bajo, sobre todo, en producciones grandes, y más flexible y versátil en comparación con la iluminación LED. Entre los posibles usos de estos dispositivos se encuentran la publicidad, el marketing, la decoración y la señalización.