Cultivos microbiológicos, espectrometrías de masas o cromatografías líquidas, son sólo algunos de los largos, complicados y costosos procesos tradicionales para la detección de bacterias en la comida, que podrían pasar a la historia.

El nuevo láser, capaz de detectar los alimentos contaminados en apenas unos segundos, sería económico y podría incorporarse fácilmente a las neveras convencionales, tal como promete su ideólogo, Jonghee Yoon.

El sistema se basa en un patrón aleatorio llamado inferometría de moteado, que se produce cuando el rayo incide sobre un tejido biológico. Al entrar en contacto con la superficie, la luz se expande por la misma a menos que encuentre alguna interferencia.

Estas interrupciones en el haz luminoso corresponderían a las bacterias, que generalmente utilizan flagelos para desplazarse por los tejidos y cuyo movimiento sería detectable solo a nivel microscópico.

Es decir, “una falta de correlación en los patrones de dispersión de la luz revela la presencia de microorganismos vivos”, resume Yoon en el paper. Esta ausencia se mediría con una cámara capaz de captar imágenes a un ritmo de 30 veces por segundo.

Antes de plantearse el salto al mercado, los científicos han llevado a cabo una serie de experimentos, durante los cuales han buscado bacterias de Bacillus cereus y Escherichia coli en varios pares de pechugas de pollo.

El láser detectó los microrganismos satisfactoriamente, si bien no fue capaz de distinguir entre los distintos tipos de contaminación. Así mismo, demostró ser eficaz incluso a través de los envoltorios de plástico.

Los investigadores han recalcado la utilidad del láser en países en vías de desarrollo que no tengan un fácil acceso a laboratorios de microbiología, ya que además es un método a distancia que no requiere la manipulación de los alimentos contaminados.

A pesar de la mejora potencial que el láser puede suponer para la higiene alimentaria mundial, aún tiene puntos débiles. Por ejemplo, es incapaz de detectar los microorganismos que no modifican el haz de luz, como los de tipo vírico o las toxinas que producen las propias bacterias.

En cualquier caso, los investigadores se han mostrado optimistas respecto a las estadísticas. En EE.UU. se producen 50 millones de intoxicaciones anuales de las cuales 1 millón son potencialmente mortales; de todas éstas solo 5 millones serían indetectables por el láser.