El rendimiento de este nanoarray inteligente fue evaluado en 1.404 pruebas de aliento de voluntarios con 17 patologías distintas o sin ninguna evidencia aparente de estar enfermos. El estudio ciego demostró que en el 86% de los casos, el nanoarray podía detectar y discriminar los distintos tipos de enfermedades.

La inteligencia artificial también demostró que cada enfermedad posee su aliento propio, y que la presencia de una no descartaría la existencia de otra. Los resultados no se vieron alterados por ningún factor clínico ni ambiental que causara confusión en el rendimiento del sistema.

Mediante cromatografía de gases con espectrometría de masas se validó el poder diagnóstico y la clasificación de este nanoarray. En el análisis se comprobó que 13 especies químicas exhaladas (llamadas compuestos orgánicos volátiles) variaban de una enfermedad a otra.

Estos resultados podrían contribuir a la detección personalizada de enfermedades, al diagnóstico y seguimiento de enfermedades a un bajo costo y con un sistema fácil de usar para los facultativos, tal y como informan desde ACS Publications.