Según explica el Wexner Medical Center de la citada universidad, el nanochip funciona con una tecnología llamada nanotransfección de tejido (TNT, por sus siglas en inglés), que permite transferir código genético en las células de la piel y convertirlas en otro tipo de células.

Tal y como explica el director del Center for Regenerative Medicine and Cell-Based Therapies, Chandan Sen, solo hace falta una fracción de segundo para poner en marcha el proceso. El nanochip cargado con código genético específico o con ciertas proteínas se coloca sobre la piel de la zona lesionada y se aplica una corriente eléctrica. De esta forma, comienza la reprogramación celular.

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El nanochip se ha probado en ratones con piernas lesionadas; los escáneres mostraban que apenas tenían flujo sanguíneo, o este era escaso. La tecnología se usó para convertir células de la piel en células vasculares. Después de una semana, empezaron a notarse cambios; la segunda semana se habían formado vasos activos y la tercera semana las patas se habían curado.

“No solo funciona en la piel, sino en cualquier tipo de tejido”, asegura el investigador, cuyo equipo cultivó células cerebrales en la superficie de la piel de un ratón para inyectarlas después en el cerebro del animal. Unas semanas después, se restauró la función cerebral, afirma el científico.