El proyecto de biomonitorización se realizará en 500 estudiantes voluntarios de 3º y 4º de la ESO de institutos públicos de 10 ciudades en las que hay poca información previa sobre exposición a contaminantes en este grupo de edad. El Proyecto BEA también contará con la participación de otras ciudades como Madrid, Valladolid, Badajoz, Granada, Alicante, Las Palmas, La Coruña, Albacete y Santander.

En cada ciudad se elegirán 1 o 2 centros, en cada uno de los cuales se seleccionará a 30 voluntarios de los rangos de edad seleccionados, con el mismo número de sujetos femeninos que masculinos. El proyecto se inició en septiembre con charlas que informan sobre los aspectos medioambientales y de salud de los contaminantes seleccionados y sobre el objetivo del estudio para conseguir voluntarios.

Los promotores del estudio consideran que los resultados podrían aportar nuevos datos sobre el impacto que tiene la exposición a ciertas sustancias químicas, lo que podría ayudar a establecer vínculos entre los respectivos niveles y los efectos en la salud humana. El principal objetivo es prevenir la aparición de ciertas enfermedades como consecuencia de una exposición indebida a ciertos componentes.

El proyecto de biomonitorización está coordinado por el área de toxicología ambiental del Centro Nacional de Sanidad Ambiental. En el diseño epidemiológico han colaborado investigadores del área de epidemiología ambiental y cáncer del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos Tercero (ISCIII), según informa la Delegación del Gobierno en Aragón.