El robot de gelatina no depende de un sistema electrónico para realizar los desplazamientos por el cuerpo humano, pese a que se considere un mecanismo artificial. Por dentro lleva aire en estado líquido, y se sirve de reacciones químicas para trasladarse o unirse una vez hayan sido ingeridos. Estas reacciones pueden ser internas o externas, y mezclarse con fluidos del cuerpo humano.

El robot de gelatina funciona dentro del cuerpo gracias a baterías que permiten la ingesta sin riesgos para la salud, al igual que el deshecho. La electricidad se produce debido a la temperatura del cuerpo humano y de los ácidos del estómago, que se sirven de los jugos gástricos como electrolitos. Este robot comestible está en fase de desarrollo, pero se prevé que realice tareas médicas complejas, así como pequeñas operaciones.

La idea original del robot gelatinoso era ser capaz de moverse mediante solenoides basados en agua y líquidos sin dependencia de la mecánica. El robot es capaz de doblarse y “reptar” por el interior del cuerpo humano como si fuera un gusano. Los creadores de este invento, que insisten en que aún no está disponible, consideran que será una alternativa a los métodos hasta ahora invasivos.