Tras este desarrollo, se encuentran los investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV), el CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), la University of Southern (Dinamarca) y el Institute of Polymer Chemistry (ICP)-Johannes Kepler University (Linz, Austria).

El sensor consiste en un material híbrido con un soporte inorgánico lleno de colorante, que funciona con una molécula orgánica derivada del naftol. Este colorante es retenido si el bluebox (molécula muy empleada en química) se coordina al naftol, forma una puerta molecular y brilla si detecta el éxtasis, tal y como explicó la agencia SINC.

“Se trata de métodos totalmente válidos, pero que requieren del uso de un equipamiento técnico caro y de personal cualificado. Nuestro sistema destaca por su facilidad de uso, bajo coste y alta fiabilidad”, comunicó Beatriz Lozano, miembro del Instituto Interuniversitario de Investigación de Reconocimiento Molecular y Desarrollo Tecnológico en la UPV.

Este sistema tiene una sensibilidad de hasta 0,95 microgramos/mililitros. Los investigadores destacan que el nuevo paso es incluir el material híbrido en una placa de aluminio para que el proceso sea inmediato. Los científicos de la UPV están trabajando en otro sensor para detectar drogas de diseño.