El sensor electrónico hipoalergénico está diseñado a escalo nano tomando como punto de partida unas mallas transpirables que no hacen daño a la piel, según informa la agencia SINC, a la vez que monitorizan durante temporadas largas. El dispositivo se presentó en la revista especializada en nanotecnología de Nature.

El parche está formado por un polímero de PVA (alcohol de polivinilo) y una capa de oro. Si se aplica agua en la piel y después se coloca el sensor electrónico hipoalergénico, el PVA se disuelve y hace que el parche se adhiera sin dificultad. El sensor no tiene inconveniente para adaptarse a las superficies curvas.

Este sensor electrónico hipoalergénico es novedoso porque, por lo general, dispositivos que desempeñan las mismas mediciones fisiológicas provocan irritaciones e inflamaciones en la piel y no permiten una transpiración adecuada. Este sensor podrá usarse, además de para los cuidados médicos habituales, para controlar el rendimiento de los deportistas.

“Será posible monitorizar las constantes vitales sin causar estrés o incomodidad al paciente”, explicó Takao Someya, autor principal de la investigación.

El uso de materiales ligeros y elásticos ha hecho que estos dispositivos se vayan perfeccionando poco a poco en cuanto a características y rendimiento. Antes de asegurar que el sensor electrónico hipoalergénico no causaba daños en la piel, se hicieron pruebas a 20 personas durante una semana entera. En este tiempo se certificó que el dispositivo:

  1. Intercambiaba más gases que otros sensores.
  2. No causaba irritaciones en la piel de quienes lo llevaban puesto.
  3. Tenía una mecánica duradera y fiable para hacer electromiogramas.