Los creadores de esta petición han realizado en sus laboratorios varios miles de micrografías que ahora deben clasificar. En ellas aparecen los complejos de proteínas que están estudiando, unas moléculas implicadas en la descomposición de otras proteínas innecesarias para el organismo.

La imagen, que se consigue por crio-microscopia-electrónica tras haber congelado la muestra, contiene entre 10 y 100 complejos moleculares que pueden visualizarse desde todos los ángulos gracias a un sistema de “pegado” de fotografías en 2D.

Tras esta titánica tarea, los investigadores se enfrentan a una aún mayor: peinar los datos hasta identificar cada uno de los prótidos camuflados como pequeñas manchas oscuras en cientos de imágenes borrosas en blanco y negro.

Ésta es la tarea que los expertos proponen a los biólogos voluntarios, que ya suman 1.632 personas registradas. Hasta el momento se han realizado 19.312 clasificaciones que ayudarán reconstruir la proteína con una resolución casi anatómica hasta lograrel 3D.

También servirán para “mejorar los algoritmos informáticos de rastreo de proteínas. Así, en un futuro los ordenadores podrán asumir esta laboriosa tarea”, ha asegurado el miembro del proyecto, Jacob Bruggemann, en declaraciones a la revista Science News.

Hasta entonces, el ser humano “es mejor recolector de proteínas que los ordenadores”. Aun así, y por si acaso, los voluntarios disponen de un tutorial que les enseñará a identificar correctamente las proteínas. Además, cada imagen será clasificada por varios usuarios para asegurar la fiabilidad de las respuestas.