José Luis Elósegui y Javier Murgoitio, cirujanos generales y del aparato digestivo de la Policlínica Gipuzkoa, han ofrecido una conferencia sobre esta patología y las nuevas soluciones para prevenirla. En primer lugar, dicen, es necesario distinguir entre dolor y ardor de estómago.

"La pirosis o reflujo gastroesofágico es la sensación de dolor o quemazón en el esófago causada por la regurgitación de ácido gástrico”, mientras el dolor de estómago es “la sensación de daño en el epigastrio, la región anatómica correspondiente al estómago”, resumen.

Esta última dolencia puede deberse a gastritis, úlceras, neoplasias y otras condiciones médicas, pero para hallar la causa del reflujo suele ser necesario investigar la dieta del paciente. “Los alimentos abundantes en grasa, el café, el chocolate, las bebidas con gas o el alcohol suelen afectar al aparato digestivo”, ejemplifican.

Otros factores influyentes son “la obesidad, el consumo de ciertos medicamentos, el aumento de secreción ácida gástrica, el embarazo, la dismotilidad esofágica, hipotonía o la hernia de hiato”, enumeran. Frente a estos síntomas existen diversas soluciones; desde recomendaciones generales hasta tratamiento farmacológico, sin embargo, la más efectiva sería la cirugía.

Es recomendable que cualquier paciente siga instrucciones básicas como “elevar la cabecera de la cama entre 15 y 20 cm, realizar comidas frecuentes y de menor cantidad o evitar el acostarse hasta 2 o 3 horas tras la ingesta”, y muchos también optan por un tratamiento médico que implica “ingesta de sales de frutas, antiácidos, procineticos, anti H2 o inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol”.

Aun así, las intervenciones quirúrgicas son una opción “mínimamente invasiva, con escasas complicaciones y que garantizan una rápida incorporación a la vida habitual”, recomiendan, además “desaparecería el ardor de estómago y el resto de síntomas, y se podría suspender la medicación que se estuviera tomando previamente”, concluyen.