El trabajo, del que se ha publicado un adelanto online, recoge el caso de un paciente de 73 años con adenocarcinoma gástrico tubular en el que se detectaron calcificaciones psamomatosas. El hombre ingresó por retención gástrica con vómitos tardíos. La gastroscopia reveló fragmentos superficiales de adenocarcinoma gástrico de tipo intestinal, por lo que se realizó una intervención quirúrgica.

El estudio histológico mostró una proliferación de patrón tubular constituida por células con citoplasma pálido eosinófilo mal delimitado. Se diagnosticó un adenocarcinoma gástrico de tipo tubular, en el cual se apreciaban formaciones globulares amorfas y basófilas.

De acuerdo con los autores, las calcificaciones focales se dan en un 0,5% de las piezas de cáncer gástrico. Las más comunes están relacionadas con mucina; también pueden ser osificaciones heterotópicas o calcificaciones psamomatosas, como en este caso clínico.

Según los investigadores, este caso de adenocarcinoma tubular gástrico con calcificaciones psamomatosas es poco frecuente y no tiene repercusiones pronósticas claras, pero debe ser conocido por los patólogos generales. “La publicación de series de casos más amplias permitirá determinar la posible importancia biológica de este hallazgo”, aseguran.