Expertos del Vall d'Hebron Campus Hospitalario y el Hospital General de Cataluña han comparado los efectos de consumir suplementos prebióticos y los efectos de seguir una dieta baja en residuos fermentables (FODMAP) para paliar los síntomas de la producción de gases intestinales: distensión abdominal, sensación de hinchazón y flatulencias.

Para ello contaron con la colaboración de 40 voluntarios con trastorno gastrointestinal y problemas de gases que se dividieron aleatoriamente para consumir suplementos prebióticos o bien para seguir la dieta baja en FODMAP. Todos se sometieron a una fase de pretratamiento de una semana, una fase de tratamiento de 4 semanas y una de seguimiento, de 2.

Según el estudio que publica Gastroenterology y recoge la agencia EFE, ambas opciones lograron mejorar la producción de gases; sin embargo, al estudiar el metabolismo y composición de la microbiota intestinal de los pacientes, descubrieron que los métodos actuaban de forma contraria. Mientras la dieta baja en FODMAP empobrecia la microbiota, el prebiótico producía una proliferación de bacterias beneficiosas.

Al finalizar las 4 semanas de tratamiento, parte del grupo que había seguido la dieta baja en FODMAP sufrió un efecto rebote y volvió a producir demasiados gases.; sin embargo, los voluntarios del grupo de prebióticos siguieron en buen estado durante las 2 semanas de la fase de seguimiento. “El enriquecimiento de la microbiota que se consigue con el prebiótico explicaría por qué la mejoría en los síntomas persiste después de interrumpir el tratamiento”, sugiere el investigador Fernando Azpiroz.

“La dieta baja en FODMAP requiere de una administración continuada con el riesgo de producir daño en la microbiota a largo plazo; en cambio, el suplemento prebiótico se podría dar de forma intermitente porque el efecto persiste un tiempo tras el tratamiento”, concluye Azpiroz, jefe del Servicio de Aparato Digestivo de Vall d'Hebron.