Según el estudio, publicado en la revista American Journal of Gastroenterology, los investigadores analizaron los datos de 1.055 pacientes que padecían esta enfermedad inflamatoria intestinal. Al suspender el tratamiento, “casi la mitad de los pacientes presentaron una reactivación de su enfermedad, con una tasa por año de seguimiento del 18%”, afirma Valle García.

No obstante, explica la autora en una nota de prensa de la agencia EFE, el 75% de los voluntarios a los que se volvió a administrar el tratamiento recuperó el control de la patología. Además, celebra la experta en Aparato Digestivo, “se han identificado factores que pueden ayudar a decidir si es conveniente suspender el tratamiento el algún momento”.

En este sentido, reitera, “se deben revisar cuidadosamente las características del paciente y su enfermedad y tomar una decisión individualizada, analizando los riesgos y beneficios de cada estrategia con el paciente”. En esta misma línea, el Hospital Reina Sofía ha puesto en marcha otro estudio independiente, coordinado por el doctor José Manuel Benítez.

Según avanza la agencia EFE, el proyecto evaluará la estrategia de “desintensificar” el tratamiento biológico en aquellos pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal que precisaron intensificarlo de forma previa para el control de la patología.