“En nuestro laboratorio hemos estudiado esta proteína en modelos animales de alimentación con una dieta rica en grasas y hemos comprobado que juega un papel muy importante en el metabolismo de los lípidos, lo que contribuye a evitar la aparición del hígado graso”, resumen Carmen Berasain y Matías Ávila sobre el FGF 15/19.

Los profesores del Programa de Hepatología del CIMA han explicado en una nota de prensa que el fibapo “retiene la actividad de este factor de crecimiento sobre el metabolismo de las grasas y muestra potentes efectos hepatoprotectores y prorregenerativos con un mejor perfil farmacocinético que el propio FGF15/19”.

La utilización de moléculas basadas en este factor podría abrir nuevas vías de abordaje de la cirugía hepática y el tratamiento del daño hepático agudo, además de contribuir a la regeneración del órgano tras su trasplante, concluyen los investigadores, cuyo trabajo publica la revista especializada Gut.

“Para este estudio hemos contado con la colaboración esencial de Gloria Álvarez e Iker Uriarte, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red en el Área de Enfermedades Hepáticas y Digestivas (CIBERehd), así como del Dr. Pedro Berraondo, investigador del Programa de Inmunología e Inmunoterapia del CIMA”, señalan los autores.