Salvador Agustín, del Servicio de Medicina Interna y Hepatología del Hospital Universitario Vall d´Hebron, ha puesto de manifiesto que entre el 10 y el 15% de los diabéticos tiene una fibrosis avanzada o cirrosis y que 1 de cada 3 personas con hepatocarcinoma tiene cirrosis. El experto ha señalado que los últimos estudios apuntan a que la esteatohepatitis no alcohólica (NASH) es la primera causa de hepatocarcinoma en Inglaterra y los Estados Unidos.

Por otra parte, Salvador Agustín ha indicado que las transaminasas y la ecografía abdominal son muy poco útiles para diagnosticar a los pacientes que tienen fibrosis avanzada o cirrosis debido a que no ofrecen resultados fiables. Según señala, “la ecografía es muy poco sensible y no se correlaciona con severidad y el 75% de los pacientes con transaminasas altas no tiene fibrosis avanzada”, de ahí la inutilidad de su uso en muchos casos.

Además, explica que el 30% de los pacientes con cirrosis tienen transaminasas normales por lo que “nos sirve de muy poquito” medirlas, según ha indicado el especialista. En su opinión, existen nuevas herramientas como Fibroscan® que pueden ayudar a mejorar el diagnóstico de los pacientes que se encuentran en esta situación, especialmente, debido al aumento de la incidencia de la enfermedad diabética.

Salvador Agustín también ha informado sobre la enfermedad hepática por depósito de grasa no alcohólica (EHNA) y los riesgos de enfermedad cardiovascular y, además, ha explicado que la alteración del gen TM6SF2 está relacionada con la progresión de la EHNA en fibrosis y cirrosis. Puesto que esta patología afecta a muchos especialistas “el patólogo y el diabetólogo tienen que trabajar de la mano con el endocrinólogo y el internista”.