Durante la sesión, también se señaló la importancia de realizar cambios en el estilo de vida y en los hábitos para evitar la cronicidad de esta enfermedad, a la vez que se escucharon las dudas y preocupaciones de los pacientes. “Es primordial que el paciente se sienta escuchado, acogido y comprendido. Individualizado en cada caso”, apuntó Pilar Pinilla, enfermera de la Unidad de EII del Hospital Universitario.

Según señalaron los profesionales, las preocupaciones que esta enfermedad despierta entre los pacientes son la sensación de pérdida de control e indefensión, debido a los cambios de humor repentinos y a los síntomas depresivos, ansiosos y de irritabilidad, por lo que durante la sesión se les recomendó que contaran con un psicólogo clínico. “El paciente debe tener un espacio donde hablar de su enfermedad”, señaló la enfermera.

La principal conclusión de la jornada fue la adhesión completa al tratamiento por parte del paciente, lo que requiere un compromiso total de este para aplicar las modificaciones en el estilo de vida y obtener un resultado óptimo. Está comprobado que el enfermo que cumple con todas las indicaciones de los médicos y sigue el tratamiento a rajatabla, tiene hasta cinco veces menos posibilidades de sufrir una recaída”, señaló Pinilla.

La alimentación también fue un punto que despertó mucha inquietud entre los participantes. La jefa de Sección de Medicina de Aparato Digestivo del hospital, Pilar Martínez, explicó a los interesados que no existe ningún alimento que produzca esta enfermedad y, por lo tanto, recomendó únicamente segur una dieta rica y equilibrada, y evitar las dietas restrictivas que no hayan demostrado científicamente su utilidad.