Entre el personal de los 14 hospitales españoles encargados de llevar a cabo este estudio -el primero del mundo en fase III que prueba una terapia celular sobre lesiones de Crohn– se encuentran el jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital Clínic de Barcelona y autor principal del paper, Julià Panés y los jefes de Cirugía y Cirugía Digestiva respectivamente, del HGV, Damián García-Olmo y Héctor Guadalajara.

Las fístulas en el recto y los abscesos perianales “son una de las complicaciones de esta patología que más afecta a la calidad de vida de sus pacientes”, explican estos expertos en una nota de prensa, “la enfermedad afecta a 2 de cada 1.000 personas, pero estos síntomas se dan en el 40% de los enfermos en algún momento durante el curso de su patología”.

Aproximadamente, la mitad de estos casos pueden ser tratados eficazmente mediante fármacos, pero la otra mitad debe someterse a cirugías que, en algunos casos, pueden llegar a suponer la resección definitiva del recto. Gracias a este estudio, que publica la revista The Lancet, “los pacientes podrían evitar pasar por quirófano”, aseguran los científicos.

La alternativa que proponen es una única inyección local de células madre mesenquimales, obtenidas a partir del tejido adiposo, aplicada directamente en el trayecto de las fístulas. La efectividad de la técnica ha sido probada en ensayo multicéntrico con 212 voluntarios, que se sometieron al nuevo tratamiento o bien a la administración de placebo.

Los científicos hallaron que, con una sola inyección, “se produce una mejora significativa con respecto al cierre de las heridas y un mayor porcentaje de cura que hace innecesaria la intervención quirúrgica”, argumentan; “en concreto, un 60% de los pacientes responden al tratamiento, y de estos un 50% logran la curación completa”.

La terapia, “pionera a escala mundial” y nacida de la mano de un equipo multidisciplinar de más de 80 gastroenterólogos y cirujanos digestivos de 8 países diferentes, promete “abrir un nuevo escenario para los pacientes Crohn”, adelanta García Olmo.

El jefe de Cirugía destaca como gran ventaja que, “a diferencia de los abordajes clásicos, las células madre no alteran el mecanismo esfinteriano por lo que no produce incontinencia fecal, lo que supone, a su vez, una gran mejora en la calidad de vida de los pacientes”.