La investigación, liderada por el doctor José María Huerta, incluyó a un total de 428 pacientes diagnosticados de cáncer de estómago y 3.225 participantes sanos de 9 regiones españolas. Para comprobar cómo podría reducir el riesgo de cáncer de estómago la práctica de ejercicio, los autores del estudio recopilaron los datos sobre los hábitos de salud, los antecedentes médicos y la presencia de enfermedades.

Los participantes en el estudio respondieron, además, a un cuestionario sobre el tipo de actividad, frecuencia y duración de la actividad física que realizaban en el trabajo, en el hogar y en los momentos de ocio. De esta forma, los investigadores lograron establecer, con claridad, los patrones de actividad física de los participantes antes de que desarrollaran cáncer.

Tras este análisis, los autores del estudio comprobaron la importancia de la actividad física a la hora de reducir el riesgo de cáncer de estómago. Los investigadores detectaron que actividades de intensidad baja o moderada, como cocinar, planchar o hacer las camas, son también beneficiosas a la hora de reducir el riesgo de cáncer de estómago.

Los resultados mostraron que aquellas personas que dedicaban más tiempo a las tareas domésticas tenían un riesgo un 50% más bajo que las menos activas. En cuanto a la actividad física en el tiempo libre, las personas que dedicaban al menos 150 minutos a la semana (20 minutos diarios), a actividades ligeras o moderadas, como pasear o ir en bicicleta, presentaron un riesgo de cáncer de estómago entre un 27 y un 39% menor que los inactivos.