Las complicaciones asociadas a la placenta accreta se han reducido en el Hospital Universitario Vall d’Hebron de Barcelona gracias al trabajo de su unidad multidisciplinaria, que se puso en marcha hace 4 años. La citada patología se da cuando la placenta invade la pared muscular del útero, imposibilitando la normal separación durante el parto. Se trata de un problema creciente que afecta a una de cada 530 mujeres embarazadas.

Según ha informado el centro en un comunicado, la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta del Vall d’Hebron está formada por un equipo multidisciplinar en el que participan obstetras, cirujanos oncólogos ginecológicos, anestesiólogos, urólogos, radiólogos intervencionistas, especialistas en resonancia magnética nuclear fetoplacentaria y neonatólogos.

Esto permite ofrecer una atención superespecializada, “primordial para ofrecer a la paciente los mejores resultados”, según Manel Casellas, jefe de la unidad, donde se programan los partos en la semana 34 para intentar evitar las complicaciones de la placenta accreta. El objetivo de adelantar el parto es evitar un inicio espontáneo del mismo que lleve a complicaciones hemorrágicas, sobre todo.

 “Después de la extracción fetal se realiza una histerectomía, es decir, la extracción del útero, con la placenta dentro. No intentamos la extracción manual de la placenta. De esta manera, con la cesárea y la histerectomía a la vez y programadas hemos conseguido disminuir sustancialmente el riesgo de lesiones y hemorragias para la madre”, explica Casellas.

Tal y como explica el jefe de la unidad, los radiólogos intervencionistas colocan catéteres balón en las arterias ilíacas internas para poder hincharlos y reducir el flujo sanguíneo si el sangrado es importante, mientras que los urólogos colocan catéteres en los 2 uréteres para identificar posibles lesiones uretrales durante el procedimiento quirúrgico. “Esto es muy útil en caso de sangrado, porque nos facilita localizar el uréter con el tacto si el sangrado es importante durante la histerectomía”, añade el especialista.

Datos

En sus 4 años de funcionamiento, la Unidad Multidisciplinaria de Placenta Accreta del Vall d’Hebron ha atendido a 24 pacientes y ha mejorado los indicadores vinculados con esta patología en comparación con los datos propios anteriores y con las estadísticas de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (Guías FIGO). Así, por ejemplo, las necesidades de grandes cantidades de sangre en transfusión han pasado de un 57 a un 13% en el hospital, frente al 40% de las Guías FIGO.

Por otro lado, la necesidad de reintervención quirúrgica ha bajado del 33 al 8,68% en el Vall d’Hebron (18% Guías FIGO); las lesiones en la vejiga o el uréter afectaron al 4,3% de las pacientes (13% de las pacientes previas y 7-48% en las Guías FIGO) y un 21% de las madres han requerido ingreso en una unidad de cuidados intensivos (35% de las pacientes previas y 66% en las Guías FIGO). No se registró ningún caso de muerte materna en pacientes de la unidad (1-7% en las Guías FIGO) y todos los niños se encuentran en buen estado de salud.

Factores de riesgo

Según recientes estudios realizados en Inglaterra, la mitad de los casos de placenta accreta se diagnostican durante el parto, cuando la placenta no se desprende espontáneamente y se intenta una extracción manual, lo cual podría provocar lesiones e importantes sangrados. Para intentar llegar a esa situación, en Vall d’Hebron se realizan estudios a mujeres con antecedentes de placenta previa y cesárea, que es uno de los factores de riesgo principales.

De acuerdo con Casellas, siempre que se realiza una ecografía a una gestante tendría que investigarse la posible existencia de dichos antecedentes. “En estos casos, se tendría que evaluar la presencia de signos ecográficos sugestivos de accretismo con el fin de hacer un diagnóstico antes del parto. Este aspecto es primordial porque permite remitir a la paciente a un centro especializado y poner en marcha toda la estrategia terapéutica”, apunta el experto.

Desde que se puso en marcha la unidad, el porcentaje de pacientes con placenta accreta diagnosticadas con antelación suficiente ha alcanzado el 96% (frente al 56% anterior). Legrados o cirugías anteriores, radiación en el útero, edad avanzada, fecundación in vitro o tabaquismo son otros factores de riesgo. “Pero el que más se relaciona con la placenta accreta son las cesáreas previas. Y cuantas más cesáreas, más riesgo”, enfatiza el Dr. Manel Casellas.