Hospitales españoles e italianos están elaborando un protocolo europeo que recogerá los estándares de calidad y seguridad de la embolización arterial rectal como tratamiento mínimamente invasivo de las hemorroides. Representantes de esta red colaborativa se han dado cita en Madrid para comenzar la puesta en común de las normas y procedimientos preoperatorios de cada uno de los centros.

“El objetivo de este grupo de trabajo europeo es recoger, de forma clara y exhaustiva, todos los procedimientos que deben seguirse para la aplicación de la embolización arterial rectal; desde la selección de pacientes a los materiales utilizados, los puntos de punción o la preparación de la operación”, resume el radiólogo vascular intervencionista, Enrique Esteban, en una nota de prensa. “Para los profesionales sanitarios es fundamental contar con un protocolo de consenso que unifique criterios clínicos”, explica.

“En un futuro, la embolización arterial rectal será, sin duda, la técnica más recomendada en los foros médicos nacionales e internacionales, para el tratamiento de las hemorroides”, asegura Esteban, especialista del Hospital Universitario de La Ribera. Este es uno de los únicos 3 centros en España que practica la embolización arterial rectal, además del que mayor número de intervenciones suma a nivel nacional. A la reunión han asistido también representantes de la Fundación Jiménez Díaz, el Hospital de Denia y los hospitales italianos San Camillo, Santa Maria Della Misericordia y Sant Andrea.

Embolización arterial rectal

La embolización arterial rectal consiste en la obstrucción de las arterias que alimentan la hemorroide mediante pequeñas espirales metálicas colocadas por medio de un catéter. La reducción del flujo sanguíneo logra secar la zona acabando con la hemorroide de forma indolora y sin necesidad de extirparla quirúrgicamente, de manera que se minimiza el sangrado y se evitan las curas diarias y otras complicaciones asociadas a la cirugía.

De la misma manera, la embolización arterial rectal logra reducir los periodos de convalecencia; tanto es así que el paciente puede reincorporarse a su rutina diaria pasadas 24 horas desde la embolización hemorroidal. Además, la embolización arterial rectal elimina toda manipulación anal, de manera que se evita el riesgo de estenosis, incontinencia, traumatismo anorrectal y aparición de fístulas.