La tesis, defendida por el doctor Iván Guerra y codirigida por los doctores Fernando Bermejo y Antonio Zapatero, se ha basado en los datos de 272 pacientes tratados con azatioprina, un fármaco tradicional utilizado desde hace varias décadas, señalan en una nota de prensa.

El llamado Estudio observacional descriptivo sobre la eficacia y efectos adversos de los inmunomoduladores tiopurínicos en la enfermedad inflamatoria intestinal, asegura que un 56% de las pacientes mostraron una respuesta positiva al medicamento tradicional, “lo que corrobora su utilidad”, defienden.

Ninguna de ellas precisó cirugía durante el periodo de seguimiento de 3 años ni necesitó cambiar la terapia a una basada en la administración de fármacos biológicos. No obstante, admiten, cerca del 50% de las pacientes experimentó algún efecto secundario al fármaco tradicional durante los primeros meses.

Entre ellos, los más frecuentes fueron la hepatotoxicidad y la intolerancia digestiva. Durante las evaluaciones, los autores también han registrado evidencias de que el tándem de colitis ulcerosa y sexo masculino conlleva un mayor riesgo de hepatotoxicidad.