Según las estadísticas ofrecidas en una nota de prensa, el 69% de estos pacientes eran hombres y el 31% mujeres, todos ellos con edades comprendidas entre los 16 y los 89 años. Además, especifican, un 30% se encontraba en estado cirrótico y un 62% no se había sometido a ningún tratamiento previo.

Por tanto, y en relación con el grado de daño hepático en los pacientes, estos tratamientos beneficiaron a un 30,43% de sujetos cirróticos, un 24,82% de pacientes con un grado de fibrosis F3, un 32,76% que habían alcanzado un grado de fibrosis F2; y un 7,63% en grado F0-F1.

Todos ellos suman un total de 273 pacientes entre los que se incluyen personas con alto riesgo de adquisición de infecciones, receptores de trasplante de órganos, pacientes con manifestaciones extrahepáticas de la enfermedad y mujeres en edad fértil que habían manifestado su intención de ser madres. A ellos se sumarían los pacientes en lista de espera.

“A estos datos deben añadirse los de los sujetos que recibieron tratamiento antes de la entrada en vigor del plan nacional”, especifica el texto del Servicio Gallego de Salud, concretamente los de 1.137 pacientes cuyos tratamientos habían sido autorizados entre los años 2012 y 2015. Esto quiere decir que, desde 2012 hasta hoy se ha tratado aproximadamente a 4.700 pacientes en Galicia.

Diagnóstico, tratamiento y seguimiento

El plan, con una validez prorrogable de 3 años “tiene como objetivo reducir la morbilidad y mortalidad causada por el virus entre la población, previniendo, diagnosticando, tratando y haciendo un seguimiento de los pacientes”, declaran los responsables en la misma nota. La iniciativa pretende, además, “considerar el uso de antivirales de acción directa en las terapias libres de interferón tales como el tratamiento de elección en el NHS”, explican.

Entre las líneas estratégicas se cuenta también “la definición de las recomendaciones generales y las directrices para el tratamiento de acuerdo con criterios científicos clínicos que indica la estrategia terapéutica adecuada”. Así mismo, establece la obligatoriedad de hacer un registro de los tratamientos y las características clínicas y poblacionales de los pacientes.

De esta forma, pretenden “evaluar la eficacia y seguridad de los nuevos tratamientos para la enfermedad”. Tras sus 18 meses de vigencia, “y gracias a los esfuerzos realizados por los profesionales del Servicio Gallego de Salud, los pacientes infectados por la hepatitis C se han beneficiado con rapidez de la innovación terapéutica en esta patología, y de una manera homogénea y equitativa en todos los puntos de Galicia”, concluyen.