Los doctores Javier Santos, María Vicario y Beate Niesler, autores principales del estudio, han llegado a esta conclusión tras analizar las biopsias del yeyuno obtenidas de todos los voluntarios, sanos y enfermos. Se han basado, además, en los cuestionarios diarios que los sujetos completaron a lo largo de una semana y media.

En ellos, debían indicar y cuantificar aspectos como el dolor abdominal y la frecuencia, el número y consistencia de sus deposiciones. Gracias estos métodos, el equipo ha demostrado que, en los pacientes enfermos, la expresión de miR-16 y miR-125b está reducida, mientras que sus respectivas proteínas diana, claudina-2 y cingulina, están sobreexpresadas. Este diferente patrón molecular, además, se correlaciona con síntomas como la disfunción intestinal, la depresión y el estrés percivido.

Tal como publica el Gut-Journal of the British Society of Gastroenterology y recoge la agencia EFE, el hallazgo “abre la puerta a la validación de estas moléculas como biomarcadores de la alteración de la permeabilidad intestinal y, por lo tanto, al diseño de pruebas para diagnosticar el intestino irritable y otras enfermedades sistémicas, como la diabetes o la cirrosis”.

En un contexto en que no existen marcadores biológicos consensuados y el diagnóstico de la patología se establece mediante criterios clínicos, Santos considera que el descubrimiento “podría ser útil para la diagnosis futura del trastorno de permeabilidad en el intestino, que sabemos que se produce especialmente en los pacientes con las formas más severas de intestino irritable”.

Se paliarían así otros problemas como el retraso en el diagnóstico, que actualmente se sitúa en una media de 2 años y que supone que solo un 20-40% de los pacientes sea adecuadamente diagnosticado y tratado. Por todo ello, los investigadores ya plantean un nuevo estudio que se realizará en una cohorte de cerca de 200 pacientes con intestino irritable, enfermedad celiaca, enfermedad inflamatoria intestinal y colitis microscópica.

El nuevo experimento tendrá como objetivo “validar de una forma no invasiva si los marcadores descubiertos son específicos del intestino irritable o, por el contrario, pueden ser marcadores generales de enfermedades en las que también se produce un trastorno de permeabilidad intestinal, como la diabetes, la artritis reumatoide o la cirrosis”.