Para evaluar la eficacia de la ecografía transabdominal para este tipo de seguimiento, se realizó la prueba a 57 pacientes (39 mujeres y 18 hombres) que acudieron a hacerse una resonancia magnética de vigilancia. Tenían 67 años de media.

Se evaluaron 252 lesiones quísticas pancreáticas. La ecografía transabdominal permitió identificar la totalidad de los quistes de más de 3 cm, el 92% de los mayores de 2 cm, el 78% de los mayores de 1 cm, el 35% de los quistes de 5-9,9 mm y el 16% de los menores de 5 mm.

La visualización a través de ecografía transabdominal se correlacionó con la localización del quiste de páncreas, el tamaño, el género del paciente y la participación del radiólogo; asimismo, se relacionó de manera inversa con el peso del paciente y el diámetro abdominal.

Con todos estos datos, los investigadores concluyen que muchas lesiones quísticas pancreáticas pueden visualizarse y medirse de forma precisa con ecografía transabdominal, una técnica que podría incorporarse como herramienta de seguimiento.