La esofagitis eosinofílica puede controlarse en la mayoría de los pacientes con dietas específicas personalizadas. Así lo confirma un estudio de la Unidad de Alergología del Hospital General Universitario de Elda en el que se evalúa un protocolo de diagnóstico y seguimiento aplicado desde 2012. Los resultados se han publicado en World Allergy Organization Journal.

Según informa la Generalitat valenciana, especialistas en Alergología, Anatomía Patológica y Aparato Digestivo se encargan de seguir a los pacientes con esofagitis eosinofílica en el citado centro, donde se ha comprobado que la detección precoz y la indicación de dietas evitan la progresión del cuadro clínico hacia la impactación del bolo alimenticio y las complicaciones derivadas.

Qué es

La esofagitis eosinofílica es una enfermedad crónica asociada a la inflamación del esófago de manera predominante por eosinófilos, un tipo de leucocitos sanguíneos que suelen participar en patologías alérgicas como la dermatitis atópica, la rinitis estacional o el asma bronquial. Algunas de esas enfermedades conviven con la esofagitis eosinofílica en muchos de los afectados.

Se trata de una entidad compleja, con un amplio abanico de manifestaciones. En los niños, los síntomas incluyen vómitos, pérdida de peso y falta de crecimiento. En edades más avanzadas, la disfagia y las impactaciones de alimento son los síntomas más predominantes; a ellos se suman los ardores y, en algunos casos, el dolor torácico o abdominal. Varían en función de cada paciente.

Se estima que hay 50 casos por 100.000 habitantes de disfagia provocada por esofagitis eosinofílica. En muchas ocasiones, la sensibilización alérgica ambiental y a múltiples alimentos son decisivas en la evolución de dicha esofagitis eosinofílica, aunque existen también casos en los que las alergias alimentarias o ambientales no tienen influencia directa.

Investigación

Con el fin de saber más sobre la enfermedad e intentar evitar su progresión, el Hospital de Elda sigue 2 líneas de investigación. La primera pretende profundizar en el seguimiento de los pacientes con esofagitis eosinofílica con alergia alimentaria, analizando la influencia de unos y otros alérgenos alimentarios, de la estacionalidad de pólenes, la alergia respiratoria o las vacunas antialérgicas.

La segunda, por su parte, quiere llegar a identificar los alérgenos que pueden influir de forma más decisiva en la evolución de la enfermedad, con el fin de que los pacientes solo tengan que evitar en cada caso los alimentos responsables y no otros que no influyen realmente. El objetivo final es mejorar la calidad de vida de los pacientes.