El experto explica que estos parásitos son capaces de bloquear la formación de la proteína IL-25, de forma que el individuo sea más vulnerable a la enfermedad y se convierta en crónica. La investigación demuestra que la regeneración del tejido intestinal implica más producción de IL-25, la cual es segregada por las llamadas células caveoladas del intestino y otorga al organismo mayor resistencia al gusano.

El estudio se llevó a cabo con Echinostoma caproni, un parásito intestinal ampliamente utilizado como modelo experimental para investigar los factores que determinan la resistencia a helmintos intestinales y el desarrollo de infecciones crónicas. Estos parásitos se extrajeron del riñón y de la cavidad pericárdica de caracoles y, posteriormente, fueron inyectados en 3 grupos de ratones que fueron infectados, tratados y reinfectados.

Al primero de los grupos no se le administró ningún fármaco. Los otros 2 fueron tratados con praziquantel. Tras la administración del tratamiento, la restitución del tejido intestinal convirtió al último grupo de ratones en resistentes a la reinfección en un proceso mediado por la IL-25. Los científicos pertenecen al Grupo de Investigación en Inmunoparasitología del Ricet.

El trabajo, publicado en Scientific Reports y Trends in Parasitology, ha sido financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, el programa Prometeo de la Conselleria de Educación, Ricet, el IV Programa Nacional de I+D+I, la Subdirección General de Redes, los Centros de Investigación Cooperativa y los Fondos Feder.