Así lo ha recordado la epidemióloga Carole Alison Chrvala en un artículo de divulgación científica que publica MedPageToday. El texto asegura también que los pacientes de EC sufren entre un riesgo de roturas óseas entre 1,3 y 10 veces mayor que la población general, dependiendo de factores como el cumplimiento de una dieta libre de gluten, antecedentes de fractura, y la salud de su mucosa intestinal.

Osteoporosis secundaria a la celiaquía

“La patogénesis de la enfermedad de los huesos en la EC implica malabsorción crónica, particularmente de calcio y vitamina D, lo que da lugar a deficiencias nutricionales, intolerancia a la lactosa y bajo índice de masa corporal (IMC)”, explica la autora, “además, debido a estas carencias, el hiperparatiroidismo es común en estos pacientes”, matiza Chrvala.

No obstante, “si los sujetos diagnosticados se adhieren a una dieta correcta, gran parte del deterioro de la densidad ósea puede revertirse”, asegura la doctora parafraseando al gastroenterólogo del Massachusetts General Hospital y profesor de la Harvard Medical School, John J. Garber. En este sentido, la American Gastroenterological Association (AGA) recomienda la práctica de absorciometrías con rayos X de doble energía tras cumplirse un año de dieta sin gluten.

Glucocorticoides, principal causa de osteoporosis en EII

Respecto a los pacientes con EII, “el tratamiento con glucocorticoides es la principal causa de osteoporosis secundaria”, resume la epidemióloga, “el riesgo de pérdida de masa ósea es mayor entre los 6 y los 12 primeros meses tras del inicio de la terapia”, explica. Según un estudio de la Poznan University of Medical Sciences, en Polonia, estos pacientes pierden cerca del 12% de su densidad mineral ósea en el primer año y hasta un 3% anual en los siguientes años.

Chrvala ha recordado también el paper de la University of Michigan Health System, un estudio de cohorte retrospectivo basado en 30.456 pacientes con EII que evaluó la frecuencia y la duración del tratamiento con glucocorticoides y el riesgo de complicaciones. La tasa de incidencia de fracturas por fragilidad en los pacientes tratados con glucocorticoides fue de 3,72 (IC del 95%, 2,24, 6,19) en comparación con aquellos que no utilizaron dichos medicamentos.

“Lo más importante que pueden hacer las personas con esta enfermedad para prevenir la osteoporosis secundaria es conseguir que remita la enfermedad gastrointestinal primaria”, concluye la gastroenteróloga Laura Targownik de la University of Manitoba. “En el caso de la EII esto implicaría el uso de terapias médicas no basadas corticosteroides”, concluye Targownik en las declaraciones recogidas por Chrvala.