“La boca y la lengua son la antesala del sistema digestivo y por ello, facilitan mucha información sobre este sistema y sus patologías”, explica el médico estomatólogo y profesor de Odontología de la Universidad del País Vasco, Manuel Gómez, en una nota de prensa del Colegio Dental Implantológico. “Son una gran fuente de información sobre la salud de las personas, pero, a menudo, las señales de alerta son ignoradas”, advierte.

“La lengua es la gran olvidada”, considera el especialista, “a menudo, los pacientes se preocupan más por los dientes cuando lo cierto es que las bacterias que se acumulan en la lengua son igualmente nocivas”. Tanto es así que la lengua puede ser el primer aviso de una falta de vitaminas, pero también dar información de infecciones mayores en las encías e, incluso, de un cáncer incipiente.

“Es fundamental que todo el mundo se explore la lengua, mantenga la vigilancia y ante cualquier señal que dure más de 2 o 3 semanas, acuda al médico”, recomienda Gómez. “La lengua es el espejo del cuerpo: no hay que dejar pasar nada”, sentencia. No obstante “hay que ser prudentes y no caer en dramatismos”, tranquiliza el estomatólogo. Así, por ejemplo, una lengua sucia o la aparición de llagas pueden deberse simplemente al efecto del reflujo gastroesofágico.

Otros síntomas, como la aparición de granos, pueden indicar un consumo excesivo de grasas, proteínas o azucares; mientras, la presencia de liquen plano oral puede revelar una preocupante falta de higiene. “Como norma, hay que fijarse en la humedad y el cambio de color”, resume.

  1. Amarronado: excesivo consumo de tabaco.
  2. Rojo oscuro: inflamación o síntoma de cáncer.
  3. Pálido: falta de nutrientes y poca hemoglobina en sangre.
  4. Blanco: exceso de secreción de bilis o posible candidiasis.
  5. Rosa intenso o rojizo: acompañado de fiebre indica escarlatina.

En cualquiera de estos casos, “el tiempo es básico”, advierte. “En mi consulta he encontrado pacientes que han esperado 6 meses desde de que aparecieran estas primeras señales: ese tiempo es un riesgo para la salud que no se debe asumir”, aconseja el médico. Por eso, reitera, es necesario realizarse revisiones en la lengua y la boca, al menos, una vez al año, “sobre todo si se pertenece a grupos de riesgo”.

Entre ellos se encuentran los fumadores o los consumidores habituales de alcohol, así como las personas que utilizan dentaduras postizas o tienen los dientes ásperos, ya que, debido a ellos, su lengua puede estar permanentemente irritada. “No nos dejemos engañar por la inexistencia de dolor”, matiza el especialista, “hay muchas patologías que no cursan con dolor y que solo pueden detectarse mediante la inspección visual de un experto”.