Las investigadoras crearon, por primera vez, un ratón deficiente en la proteína AMPK (por sus siglas en inglés de AMP-activated protein kinase) en sus neuronas del hipotálamo. Los ratones modificados experimentaban una mayor pérdida de peso corporal como consecuencia de una mayor activación de las grasas pardas sin que se hubieran producido cambios en las cantidades de alimentos ingeridos, es decir, “perdían peso comiendo lo mismo”, indican las autoras.

Regula la proteína AMPK

Las hormonas tiroideas actúan en el hipotálamo de manera que modulan diversas vías moleculares, la más importante de ellas es la regulada por la proteína AMPK, aclaran las investigadoras. Asimismo, los estudios farmacológicos y genéticos demostraron que las hormonas tiroideas inhiben la función de AMPK en una población específica de neuronas hipotalámicas “lo que activaba 2 rutas moleculares que regulaban la función del hígado en la producción de la grasa parda, respectivamente”.

Por este motivo, las investigadoras resaltan el potencial de las grasas paradas como posible diana terapéutica para la pérdida de peso en los casos de obesidad y de enfermedades metabólicas. Hasta ahora, no existían datos que vinculasen la acción central de las hormonas tiroideas con la función hepática si bien consideran que “aún falta mucho camino por andar”.

La investigación ha contado con financiación del programa Starting Grant del European Research Council, del Ministerio de Economía, Industria y Competitividad, la Consellaría de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, y Atresmedia. Noelia Martínez Sánchez realiza sus estudios posdoctorales en el Instituto Gulbenkian de Ciência de Lisboa, financiada por un contrato postdoctoral de la Xunta de Galicia.