La organización responde de esta manera a la alarma generada después de que se alertara de los problemas que podía provocar el consumo de este tipo de medicamentos, entre los que destaca el omeprazol. Tal y como informa EFE, la posición de la sociedad médica se recoge en un documento en el que se subraya la necesidad de utilizar estos fármacos solo cuando estén indicados, por el tiempo necesario y en la dosis mínima eficaz.

Según apunta la SEPD, los IBP constituyen uno de los grupos de medicamentos más recetados y con mayores niveles de facturación en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Su consumo ha aumentado "de forma considerable" en los últimos años, pasando de 21,8 dosis diarias por cada 1.000 habitantes en 2000 a 96,57 en 2008. Su prescripción aumentó un 200% en ese periodo; de 2004 a 2010, su consumo se incrementó un 227%, aumentando el gasto público un 21,3%.

En los últimos años, la situación ha cambiado. En 2010, empezaron a aparecer estudios que relacionaban estos fármacos con la demencia o el infarto, dando lugar a "una importante alarma social". Ahora ya no “todo el mundo” toma IBP, aunque, de acuerdo con la organización, entre el 54 y el 69% de las prescripciones sigue siendo inadecuada, debido a su consideración como un simple "protector gástrico" sin prácticamente efectos adversos.