Los resultados, que se desprenden del “mayor estudio realizado hasta la fecha, a nivel mundial en este subgrupo de pacientes”, según los propios autores, muestran la eficacia de las nuevas generaciones de fármacos a la hora de erradicar esta variante de hepatitis en pacientes con sida.

“Ahora, acabar con esta patología también es un objetivo factible para este tipo de enfermos”, celebran los coordinadores del estudio, Juan González, especialista del Hospital Universitario La Paz y Juan Berenguer, perteneciente al Hospital Gregorio Marañón. En este sentido, los investigadores no solo garantizan los “notables efectos en la salud”, sino también la relación coste eficacia del tratamiento.

Además, entre los más de 2.000 pacientes que formaron parte del estudio, menos del 1% se vieron obligados a interrumpir la terapia por efectos adversos. Esto es un hecho “destacable” teniendo en cuenta que “la mayoría estaba recibiendo medicamentos concomitantes frente al VIH y tenían un buen control de su infección”.

Los científicos desarrollaron 3 pautas de tratamiento diferentes para este trabajo, según el perfil de cada paciente ya que, si bien todos tenían una edad media de 50 años, algunos (44,3%) padecían cirrosis hepática, compensada en el 37,1% de los casos y descompensada en el 7,2% de sujetos.

El 92% del total alcanzó una respuesta viral sostenida desde el punto de vista de la eficacia, mientras que, centrándose en el estadio de la enfermedad hepática, la respuesta viral sostenida variaba entre el 93,7%, si el paciente no padecía cirrosis, el 91,5% si esta era compensada y el 80,8% si sufría cirrosis descompensada.

Los científicos han concluido, por tanto, que el principal factor de riesgo asociado al fracaso del tratamiento, es la presencia de cirrosis descompensada en el paciente; aunque existen otros como el uso de ciertos regímenes terapéuticos diferentes a los 3 empleados mayoritariamente y que no figuran como recomendados en las guías de tratamiento.