La acumulación de gases se debe a la combinación de aire que se ingiere al comer y la fermentación natural de los alimentos que se produce en el intestino, de manera que expulsar el exceso de sustancia en forma de flatulencia es “una señal de que el aparato digestivo funciona bien”.

En cualquier caso, y dadas las molestias que el volumen o el olor pueden causar, es posible reducir el número de flatulencias. Para ello, Mainz recomienda evitar el consumo de alimentos crudos o de bebidas carbonatadas y realizar ejercicio de forma regular. Se trata de consejos especialmente útiles para los profesionales que trabajan sentados, ya que esta postura aumenta las flatulencias. “Para este perfil de pacientes resultan muy útiles los ejercicios que tensan y relajan suavemente los músculos abdominales; por ejemplo, hacer la bicicleta tumbados boca arriba”, ejemplifica la experta.

A pesar de que, generalmente, la flatulencia es un buen síntoma, los pacientes que sientan hinchazón constante o lleguen a alcanzar la veintena de gases diarios deben consultar a su médico. “Podría tratarse de algún tipo de intolerancia a la lactosa o la fructosa, de un desequilibro en las bacterias de la flora intestinal o, incluso, del síndrome de Roemheld, en que la acumulación de aire es tal que llega a oprimir el diafragma y causar problemas cardiacos”.