Según demuestra el paper, la mezcla de dichas sustancias induce una mejora significativa en los parámetros metabólicos, tales como la reducción de la resistencia periférica a la insulina, los valores de triglicéridos y de transaminasas.

La ingesta combinada inhibe la actividad de las células responsables de la producción y acumulación de colágeno en el hígado, causante de la cirrosis. Aunque, por sí mismo, el DHA el capaz de actuar sobre la acumulación de grasa y la inflamación del hígado, de forma aislada no es efectivo contra la fibrosis hepática.  

Esta nueva terapia combinada ha sido probada, por primera vez, en un ensayo clínico realizado en 43 pacientes pediátricos diagnosticados de hígado graso no alcohólico (HGNA) con inflamación debido a deficiencia de vitamina D, a los que se les administró la mezcla durante un periodo de 6 meses.

“Hoy por hoy, podemos decir que tenemos una opción de tratamiento viable para los niños con HGNA que, hasta hace poco, no estaba disponible”, ha afirmado en una nota de prensa el jefe del servicio de enfermedades hepatometabólicas, Valerio Nobili.

El nuevo método, “no solo podría frenar las consecuencias de la enfermedad hepática, sino prácticamente revertirlas hasta la recuperación total”, afirma el experto sobre un método que, además, “puede ser fácilmente prescrito por un pediatra”.

Para los autores, se trata de un gran avance teniendo en cuenta la alta prevalencia de la patología. “La obesidad es uno de los principales problemas del mundo, tanto en niños como en adolescente y su aumento en los países industrializados lleva de la mano el aumento paralelo de casos de hígado graso”, argumentan.

Según los datos del centro, la esteatosis y su evolución en esteatohepatitis se ha convertido en la enfermedad hepática crónica más frecuente en el mundo occidental. Tanto es así que, según estimaciones, solo en Italia afecta a un 15% de niños, y hasta a un 80% de los pacientes pediátricos obesos. Además, más del 50% de niños con hígado graso sufren deficiencia de vitamina D.