“Clásicamente, el tratamiento del cáncer colorectal obstruido obliga a operar al paciente cuando las condiciones no son las mejores, lo que condiciona la comunicación del intestino a través de la pared abdominal con el exterior mediante una bolsa de recolección”, resume el jefe del servicio de cirugía general, Antonio Arroyo, en una nota de prensa del centro.

Sin embargo, “la colocación de este estent permite diferir la cirugía unos días, cuando el paciente está preparado”, explica el experto. De esta manera, “la intervención se realiza en mejores condiciones y se evita así la colostomía”; además, la breve dilatación de la cirugía permite, con mejores resultados, que sea realizada por especialistas en la patología.

El procedimiento para la colocación del dispositivo se realiza en la propia unidad de endoscopia. “Al paciente se le realiza una colonoscopia bajo sedación y, bajo control radioscopico y endoscópico, se coloca el estent en la zona del cáncer”, resume el doctor Sola-Vera, de Medicina Digestiva. “La malla metálica se expande y abre la luz de la zona obstruida, lo que permite que el paciente pueda recuperar el tránsito intestinal hasta que se realice la cirugía”.

Todo este procedimiento, aseguran en el texto publicado por Surgical Endoscopy, garantiza la seguridad durante la cirugía, no empeora el pronóstico oncológico del paciente ni tiene mayores complicaciones el tratamiento habitual. Además, elimina la necesidad de “colocar la bolsita” y las posteriores cirugías para cerrarla, defienden.