El 63,1% de los voluntarios sometidos al test de saliva, todos ellos de entre 18 y 88 años, reconoció tener algún factor de riesgo relacionado con la hepatitis C:

  1. Padecer hemofilia.
  2. Ser personal sanitario
  3. Llevar piercings o tatuajes.
  4. Consumir drogas intravenosas.
  5. Haberse sometido a hemodiálisis.
  6. Haberse practicado acupuntura o mesoterapia.
  7. Haber mantenido relaciones sexuales de riesgo.
  8. Ser familiar o pareja de un enfermo de hepatitis C.
  9. Haber recibido una transfusión de sangre antes de 1992.

El test de saliva logró detectar hepatitis C en 15 de estos voluntarios que, si bien eran conocedores de su enfermedad, habían abandonado el seguimiento de la misma. “Gracias a la participación en este estudio, han sido remitidos a consulta de hepatología y se encuentran bajo tratamiento antiviral”, cuentan los autores del estudio poblacional preliminar en una nota de prensa de la Generalitat Valenciana.

No obstante, según las estimaciones manejadas por La Fe y Fisabio, entre el 40 y el 60% de los enfermos de hepatitis C desconoce su condición, por lo que este test de saliva permitiría mejorar la identificación del virus en pacientes sin síntomas ni pacientes de riesgo. Además, argumentan, con esta información sería posible poner en marcha planes de asesoramiento y reducción de las prácticas de riesgo.

“Ni siquiera un tratamiento tan eficaz como el actual, muy bien tolerado y con amplia aplicabilidad, será capaz de modificar el pronóstico global -tanto desde el punto de vista de salud como de coste- si únicamente se trata a la minoría de pacientes que son conocedores de padecer la infección”, denuncia la responsable del Grupo de Investigación de Hepatología y Trasplante Hepático del IIS La Fe, Marina Berenguer.