La quimiosaturación para tratar el tumor hepático consiste en “aislar temporalmente al hígado de la circulación de sangre del cuerpo y suministrrar dosis concentradas de un fármaco quimioterápico directamente al hígado por vía arterial, para así saturar al órgano entero”, han explicado Emilio Vicente y Yolanda Quijano, del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario HM Sanchinarro.

Este procedimiento hace posible dirigir la sangre del hígado hacia un filtro que elimina la mayor cantidad del fármaco quimioterápico antes de volver a infundirla a través de una vía central. El aislamiento del hígado se logra gracias a la colocación de un catéter con 2 balones en la vena cava inferior.

Dado que el hígado queda aislado del cuerpo a través de los balones, el fármaco va directamente al órgano afectado, por lo que los efectos adversos son menores. Además, el fármaco quimioterápico puede administrarse en niveles más altos que los que se pueden administrar en la quimioterapia sistémica. Según HM Hospitales, este proceso resulta eficaz en tumores primarios hepáticos, colangiocarcinomas periféricos, tumores neuroendocrinos y metástasis hepáticas de carcinoma colorrectal.

Para llevar a cabo la quimiosaturación, es necesario contar con una amplia experiencia en radiología intervencionista. Al comenzar, debe de canalizarse por vía percutánea diferentes estructuras vasculares y posteriormente, en el paso más complejo del procedimiento, situar los 2 balones de exclusión en los lugares adecuados. Un fallo en el anclaje de los balones podría provocar una difusión del fármaco quimioterápico al territorio vascular sistémico.