Se trata de una alteración epigenética del gen IGF2, responsable de la activación de un receptor celular en dicho carcinoma. El estudio, publicado en la revista Gastroenterology, ha demostrado en modelos animales transgénicos que el gen hace crecer el tumor significativamente. Asimismo, los científicos han comprobado que el “epi-driver” puede bloquearse con un anticuerpo monoclonal. Un descubrimiento que abre nuevas posibilidades de tratamiento del cáncer hepático.

Fibrosis hepática

En la misma línea, se ha descubierto una posible vía terapéutica para los procesos fibróticos, cuyo avance podría frenarse gracias a hormonas tiroideas, que consiguen inhibir las acciones del factor TGFb. Es lo que ha publicado un equipo del Instituto de Investigaciones Biomédicas Alberto Sols de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en la revista PNAS.

Según los investigadores, la administración previa de hormonas tiroideas a ratones sometidos a tratamientos con drogas que inducen fibrosis mejora de forma significativa la deposición de colágeno y los marcadores de fibrosis. Esto confirma el papel de estos receptores como represores endógenos de los procesos fibróticos. No obstante, los efectos secundarios impiden la utilización en humanos, aunque podrían desarrollarse análogos.

Otra novedad a nivel terapéutico viene de la mano del Instituto de Investigación Biomédica de Bellvitge (IDIBELL), donde se ha confirmado la importancia del entorno del tumor como generador de resistencia al tratamiento de quimioterapia en cáncer colorrectal. El trabajo, publicado en Oncotarget, describe cómo la presencia de ciertas moléculas en el entorno del tumor desencadena procesos que protegen a las células tumorales de la acción de la quimioterapia convencional.

 

En concreto, el estudio demuestra cómo ciertas citocinas, quimiocinas y otras moléculas solubles secretadas por los fibroblastos asociados a carcinoma (CAF) inducen procesos que ralentizan el ciclo celular y afectan a la proliferación de células tumorales. En presencia de quimioterapia convencional, estas moléculas estabilizan y activan ciertas proteínas de señalización que dificultan la efectividad del tratamiento. Inhibir la vía de señalización JAK/STAT, adicta a muchas de estas citocinas, parece revertir este efecto protector.

Otro aspecto que afecta el tratamiento de graves enfermedades del intestino es el tabaco. Una investigación de la Universidad de Edimburgo ha confirmado que fumar aumenta el riesgo de recaídas en patologías intestinales graves. Tal y como ha recogido The Lancet, las personas con enfermedad de Crohn que siguen fumando después de una cirugía tienen más probabilidades de volver a recaer.

Enfermedad celiaca

En lo que a enfermedades intestinales se refiere, Gastroenterology ha recogido también recientemente una novedad interesante sobre celiaquía. De acuerdo con un estudio de la Universidad McMaster de Canadá, la microbiota podría ser determinante en el desarrollo de esta enfermedad, que afecta al 1% de la población, pese a que el 40% tiene predisposición genética.

Tras hacer un ensayo con ratones, los científicos han comprobado que aquellos animales que albergaban en sus intestinos la bacteria pseudomonas aeruginosa (Psa), aislada de pacientes celiacos, metabolizaban el gluten de manera diferente que aquellos tratados con lactobacillus, un probiótico usado frecuentemente. La bacteria intestinal, por tanto, contribuía a digerir dicha proteína.

Por su parte, la Revista Española de Patología recoge en su último número un caso de sarcoma histiocítico (SH), un tumor maligno poco frecuente del que existen pocas referencias bibliográficas. En concreto, se presenta el caso de un varón de 82 años con discapacidad severa y en estado institucionalizado. Tenía antecedentes de varias enfermedades. Se intervino de forma urgente y se realizó una resección y anastomosis yeyunal, pero el paciente finalmente falleció.

 

El Hospital Universitario HM Sanchinarro ha realizado la primera gastrectomía profiláctica con soporte robótico de un cáncer gástrico hereditario difuso (CGHD) del mundo. En concreto, ha tratado a 2 pacientes, una madre y una hija que padecían el mismo síndrome, causado por una mutación del gen CDH1. Se practicó una gastrectomía total con soporte robótico sin linfadenectomi?a utilizando 5 trocares, además de realizar reconstrucción intracorpórea mediante anastomosis gastroyeyunal en Y de Roux.

Los márgenes de sección incluían tejido esofágico y duodenal necesario para confirmar la extirpación completa de la mucosa gástrica. El procedimiento duro? 350 minutos y no preciso? transfusión de hemoderivados. A los 6 días, se realizó control radiológico que confirmó el buen estado de ambas pacientes, dadas de alta con buen estado general y una buena tolerancia oral. Se encuentran con una buena situación clínica a los 18 y 24 meses de la intervención efectuada.

Calidad de vida

Por su parte, investigadores taiwaneses han ratificado la trascendencia de la formación temprana sobre suelo pélvico a los pacientes sometidos a anastomosis coloanal o cierre de colostomía. Como recoge un artículo publicado en PubMed, la calidad de vida de los enfermos mejoraba más rápidamente cuando se los instruía sobre cómo realizar ejercicios para fortalecer el suelo pélvico y mejorar así la gestión de los síntomas de incontinencia fecal.

Mejorar la vida del paciente es también el objetivo final de la cirugía bariátrica, que puede presentar inconvenientes. Una investigación del Hospital Universitario de Angers, en Francia, ha sugerido que las mujeres sometidas a bypass gástrico pueden tener hijos con un peso por debajo de lo normal. En el estudio, presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica, las madres con bypass presentaron además niveles bajos de calcio y cinc.

En este campo, expertos han apostado por la endoscopia bariátrica como alternativa a la cirugía. Así se pronunció Gontrand López-Nava, jefe de la Unidad de Tratamiento Endoscópico de la Obesidad del Hospital Universitario HM Sanchinarro, en el Madrid International Bariatric Endoscopy Congress. “El riesgo es tan bajo como en una endoscopia digestiva y permite al paciente volver a casa en 24 horas y continuar con su vida habitual", señaló el especialista.