Según informa el Hospital del Mar en una nota, en el estudio han participado cerca de 1.200 personas, usuarias del programa de detección precoz entre diciembre de 2013 y febrero de 2014. La puntuación media es de 9,5 puntos en una escala de 0 a 10. La claridad de la información proporcionada en general tiene una puntuación media de 8,9.

La efectividad de la atención telefónica, el proceso de recogida de la muestra y la comunicación de los resultados fueron también aspectos bien valorados. No estuvieron tan bien valorados la accesibilidad telefónica (el 27% de los usuarios tuvieron alguna dificultad para contactar) o el método de preparación del colon para la realización de la colonoscopia (el 52% de las mujeres y 32% de los hombres refirieron bastantes o muchas molestias).

Respecto a los usuarios encuestados que no habían participado en el programa, la mitad argumentaron no haber participado por “no darle importancia”, mientras que alrededor de una cuarta parte adujeron el “control reciente de patología colorrectal”; es decir, en la mayor parte de los casos, la realización de una colonoscopia previa.

“Las puntuaciones y respuestas obtenidas respecto a las oficinas de farmacia y la atención de los farmacéuticos avalan inequívocamente su rol dentro del programa como punto de información, distribución y recogida del test”, afirma la autora principal del estudio, Andrea Burón, del servicio de Epidemiología y Evaluación del Hospital del Mar.

Detección precoz

En 2010, se puso en marcha en Barcelona el programa piloto de detección precoz de cáncer de colon y recto en colaboración con las farmacias, empezando por las áreas integrales de salud Barcelona Izquierda y Barcelona Litoral Mar. El plan está dirigido a hombres y mujeres de 50 a 69 años, periodo en que la detección precoz ha demostrado ser más beneficiosa. En 2015, el programa se extendió al resto de la ciudad.  

Cada dos años, las personas que forman parte de la población diana reciben una carta en la que se las invita a participar en el programa voluntariamente. Las personas invitadas se dirigen a las farmacias comunitarias que participan en el programa, donde el farmacéutico conciencia sobre la importancia de realizarse la prueba, aconseja sobre su correcta realización y detecta posibles motivos de exclusión.

Los participantes recogen y entregan el test de cribado en la farmacia. Desde aquí se hace llegar al laboratorio del Hospital Clínico, que analiza la prueba. Si esta resulta positiva, se informará a la persona de la conveniencia de realizar una visita a la unidad de cribado, donde probablemente se le recomendará la práctica de una colonoscopia para establecer el diagnóstico definitivo y extirpar lesiones malignas o premalignas. Dependiendo de los resultados, la persona deberá seguir los protocolos específicos de seguimiento.