Las mallas quirúrgicas se utilizan con el objetivo de reforzar los tejidos intervenidos en el tratamiento de las hernias, la incontinencia urinaria o el prolapso de órganos. Sin embargo, en muchas ocasiones su implantación provoca que su sistema inmunológico lo rechace y se produzca una respuesta inflamatoria como consecuencia de la incorporación de un material extraño que el cuerpo no reconoce como suyo.

Esta inflamación no solo provoca dolor, sino que, en muchos casos, implica volver a intervenir al paciente para retirar la malla. Por este motivo, los investigadores consideraron necesario implementar alguna modificación en las mallas para que estas resultaran menos extrañas y redujeran el riesgo de rechazo.

Para la financiación de este trabajo con aplicación clínica, se ha contado con la concesión de un premio otorgado por la empresa Immunotools y el soporte del CCMI. Además, como resultado de este trabajo se ha registrado una patente de este producto, para su posible explotación comercial. La tesis ha estado dirigida por los doctores García Casado y Sánchez Margallo, investigador del área de Terapia Celular y el director científico del CCMI, respectivamente.