El tribunal de Aix-en-Provence ha confirmado la condena a Jean-Claude, propietario de la empresa, después de declararse insolvente tras este escándalo que salió a la luz en 2010 por sus implantes de silicona industrial de material no apto para productos médicos. Los implantes eran más susceptibles a sufrir roturas o filtraciones de silicona que los de otras marcas.

La empresa vendió unas 400.00 implantes mamarios en todo el mundo, según informó la Comisión Europea. Cientos de miles de mujeres de todo el mundo se vieron afectadas y muchas de ellas tuvieron que retirarse los implantes que se habían colocado debido a los riesgos que podían representar para la salud. En Francia lo hicieron más de 18.000 mujeres.

El proceso judicial con más de 7.000 mujeres en la acusación se considera uno de los mayores en la historia de un país europeo. El fundador de PIP, de 76 años, y 4 de sus trabajadores acusados ya habían sido condenados a finales de 2013 en primera instancia, pero apelaron la decisión, alegando que la silicona empleada no era dañina para la salud.

Además de la pena de cárcel, de la que cumplió 8 meses, Mas tendrá que pagar 75.000 euros de multa y no podrá ejercer cualquier actividad profesional en el sector de la sanidad. Sin embargo, el escándalo no se ha cerrado del todo en los tribunales, pues siguen en marcha investigaciones penales por lesiones corporales o aspectos financieros.

Las víctimas en Francia tuvieron la posibilidad el año pasado de solicitar una indemnización a un seguro que cubría a la empresa, pero solo se puso a disposición una suma de 3 millones de euros. 4.500 mujeres lo solicitaron, por lo que de media solo pudieron recibir unos 650 euros.