El paciente, un varón de 57 años de edad, acudió al servicio de Urgencias aquejado de un dolor de espalda, cuando el personal médico le llamó la atención sobre el estado de su oreja izquierda. Según recoge el texto, publicado en Otolaryngology Case Reports, el hombre había dejado crecer una lesión auricular durante 7 u 8 años sin acudir a un especialista.

Los especialistas realizaron una biopsia de la masa tumoral, que se había extendido por el cuero cabelludo y había resultado en una pérdida de la audición. Los resultados, explica la autora principal del estudio Kyle Mitts, mostraron un adenocarcinoma de células basales de tipo nodular. Mientras, la tomografía computarizada reveló que no existía ninguna afectación en el cuello, pero sí una lesión lítica tumoral.

El dolor de espalda empeoró hasta derivar en un síndrome de cauda equina que impidió la radioterapia prevista. Esta se sustituyó por la descompresión transpedicular y la resección quirúrgica del tumor. Tras la intervención en la columna, el paciente se sometió a una auriculectomía total con parotidectomía superficial para resolver la lesión de la oreja.

El servicio médico concluyó que la lesión medular era una metástasis distante del adenocarcinoma ductal ecrino. A pesar de la resección quirúrgica, la radiación agresiva, y la quimioterapia, la enfermedad ósea metastásica progresó hasta dar paso a los cuidados paliativos. El caso clínico, resume Mitts, muestra las consecuencias de descuidar durante años un tumor primario y evidencia la necesidad de investigar más sobre el manejo clínico de este tipo raro de adenocarcinoma.