Según indica el centro médico, los andamios biosintéticos son un avance en uno de los mayores retos en el tratamiento de pacientes con grandes quemaduras: el prendimiento y la cobertura definitiva de la piel en la zona afectada. Los resultados del trabajo ponen sobre la mesa una nueva opción para las complicaciones habituales en el tratamiento de estos pacientes y abren la puerta a la realización de un ensayo clínico a finales de 2017.

La clave en los andamios biosintéticos es la utilización de un velo de nanofibras biosintéticas que actúa como un andamio para fijar la piel artificial sobre las superficies quemadas, según explican los médicos. El material ha sido puesto a punto por la compañía Aitex con la tecnología de electrohilado. Una técnica que consiste en la fabricación de fibras en escala nanométrica, a través de campos eléctricos y con una gran variedad de aplicaciones biomédicas.

Entre ellas, la formación de sistemas de fibras que soportan principios activos que se dosifican controladamente o como andamios biosintéticos en tejidos regenerativos y equivalentes dérmicos formados por queratinocitos y fibroblastos dérmicos humanos expandidos in vitro para regenerar la piel.

El Grupo de Regeneración y Trasplante del hospital cuenta con experiencia en la utilización del electrohilado con polihidroxibutirato, un biomaterial que juega un papel decisivo en los andamios biosintéticos. Este elemento es compatible con el tejido cardiaco que puede servir para depositar células progenitoras en un corazón infartado.