Sin embargo, el texto señala que la artoplastia de interposición-suspensión no mejora ni corrige la hiperextensión de la articulación metacarpofalángica (MCF). Por lo que la artrodesis de la MCF se debe contemplar como un complemento de la artroplastia. No existe ninguna contraindicación operatoria derivada del estado funcional previo del pulgar, como es la hiperextensión.

Los investigadores explican que el resultado obtenido durante el análisis de varios casos es estable, a pesar de la reabsorción parcial del injerto y de la disminución del espacio metacarpiano-escafoideo. Los tejidos criopreservados de fascia lata y de tendón extensor del pie han demostrado ser una buena alternativa a las prótesis en el tratamiento de la rizartrosis.

El texto afirma que no se puede asociar ningún resultado con el tipo de tejido criopreservado empleado, aunque los tendones extensores con una longitud de entre 15 y 18 centímetros dan la sensación de rellenar precariamente el defecto dejado por la trapecectomía. En todos los casos se presentó una reabsorción parcial del tejido injertado de 6.5 milímetros de media que parece estabilizarse a los 3 años de evolución.

El estudio sobre la artoplastia de interposición-suspensiónse ha basado en el seguimiento de 48 pacientes durante 3 años, y en la revisión en la revisión de 16 de ellos 9 años después de la operación. Los investigadores señalan como dato a tener en cuenta que, en la mayoría de casos, en la articulación trapecio-metacarpiana se puede sospechar que existe eje oblicuo, lo que reafirma en que en la articulación TMC existen 2 ejes ortogonales con dos grados de libertad de movimiento, y un tercer eje oblicuo con los anteriores que añade el tercer grado de libertad de movimiento.