Stephanie Caterson ha abandonado la industria aeroespacial para dedicarse a la Medicina, y concretamente, a la Cirugía Plástica. Tal y como reconoce Caterson en una entrevista recogida en BWH Clinical & Research News (boletín del Brigham and Women's Hospital de Massachusetts), este cambio de profesión surgió tras su visita a la escuela de Medicina. No obstante, asegura que en aquel momento buscaba un título superior para poder solicitar el programa de astronautas.

“Pensé que estudiaría Medicina de Emergencias porque podría aplicarla en el Espacio. Pero cuando empecé mis rotaciones clínicas, me enamoré de los aspectos técnicos y desafíos de la cirugía”, asegura Caterson. Según explica, se decantó por esta especialidad por “su paralelismo con la ingeniería: tienes un conjunto de herramientas y debes resolver un problema distinto en cada paciente”.

Pese a que en sus inicios Caterson pensó en aplicar la Cirugía Plástica en el Espacio, posteriormente comenzó a cuestionar su camino hacia el programa de astronautas porque, según asegura, “como astronauta no practicaría ninguna Medicina clínica”. De esta forma, la ingeniera aeroespacial comenzó su andadura en la especialidad de la mano del Brigham and Women's Hospital.

Es referente en el procedimiento DIEP flap

Dentro de su trayectoria como especialista en Cirugía Plástica Caterson destaca el desarrollo del procedimiento DIEP flap, un proceso que se inició en 2007 y del que cada año se realizan más de 200 intervenciones, explica Caterson. El elevado número de procedimientos DIEP flap ha dado lugar a que los residentes de Cirugía Plástica del hospital estadounidense tengan suficiente experiencia para realizar esta intervención inmediatamente después de graduarse.

Esta técnica, explica Caterson, consiste en dividir el músculo y diseccionar uno o 2 vasos sanguíneos perforantes dominantes para mover, dejando el resto del músculo intacto. “Es más complicado hacer la disección del perforador vascular necesaria para la DIEP, pero la función de la pared abdominal del paciente es mucho más fuerte después de la DIEP, en comparación con el TRAM, además de suponer un menor riesgo de hernia o protuberancia”, asegura.

La cirujana ha concluido que gracias a esta técnica puede ser una excelente opción porque ofrece a los pacientes una alternativa potencial para la reconstrucción de implantes. Entre sus ventajas la especialista ha destacado que la recuperación es más corta, se realiza con menos pasos y supone menos cicatrices.