Este asistente virtual permite ampliar gráficamente las zonas más delicadas del paciente y con tendencia a quemarse, como son el rostro y las manos, así como rotar, escalar y mover la figura para tener un mayor control de la vista en pantalla.  Este sistema ayuda a cualquier profesional en la toma de decisiones, dado que calcula el porcentaje y la extensión de la superficie corporal quemada en función de la representación de la quemadura y su grado de afectación.

Especialistas de la Unidad de Cirugía Plástica y Grandes Quemados de este hospital, que atienden cada año más de 200 pacientes con estas heridas, han determinado que el BAI estima la superficie quemada exacta en el 99,9 por ciento de los casos, un porcentaje claramente superior a los métodos tradicionales. Este programa es de fácil instalación y manejo, incluso para un personal no especializado, pues se instala en ordenadores y tabletas.

Según señala EFE, el desarrollo de BAI fue financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología a través del proyecto 'Herramienta de ayuda al diagnóstico para la atención primaria de enfermeros quemados', y también ha recibido financiación de la Fundación para la Innovación y la Prospectiva en Salud en España (FIPSE) bajo el proyecto titulado 'Burn Analysis Imaging System. El Grupo de Imagen Biomédica del la Universidad de Sevilla también ha formado parte del proyecto.