Para llevar a cabo una medición más objetiva, se ha realizado el ecotest, un estudio ecográfico preoperatorio por el que se puede medir con más fiabilidad. Con esta nueva herramienta, el equipo de investigadores evaluó a 95 pacientes y los siguió durante 6 meses una vez realizada la intervención.

Para lograr los mejores resultados tras la operación, debe elegirse un plano de colocación del implante óptimo según la anatomía de cada paciente de manera que no queden ondulaciones. También es importante incluir el espesor necesario de tejidos de modo que queden por encima del implante para disimular la presencia de este.

Las mediciones pellizco resultan subjetivas por las distintas presiones que ejerce el cirujano, y porque no se ve lo que se está pinzando. Por esta razón, el escotest del polo superior se convertía en la opción perfecta de cuantificar el espesor del tejido que sobresale del implante en el polo superior de la mama. Así se puede determinar el plano correcto de colocación del implante (submuscular o subfascial) para obtener mejores resultados estéticos.

Mediciones en 95 mujeres

El estudio se llevó a cabo en el Centro Quirúrgico Rosario de Argentina entre enero y diciembre de 2013 con 206 pacientes a las que se les realizó una cirugía con implantes mamarios. Del total, se seleccionaron a 95 mujeres con una edad promedio de 32 años, y un peso aproximado de 55 kg.

Las mediciones se hicieron con un ecógrafo doppler, un transductor lineal de banda ancha, alta resolución e imagen panorámica. Las mediciones del tejido mamario se hicieron en cortes transversales; la paciente se ponía en decúbito dorsal, semisentada con los brazos en alto sin variación del ecotest mamario en distintas posiciones.

De las 95 pacientes a las que se les hizo el ecotest, los resultados fueron: 73 con más de 10 mm de distancia entre epidermis-aponeurosis, y 22 con 10 mm o menos. En esas 22 mujeres es en las que se indicó la técnica quirúrgica del doble plano argentino para colocación de implantes mamarios, y en las que tenían más de 10 mm se indicó la técnica subfascial.

El abordaje escogido fue el surco submamario en todas las pacientes. Los implantes fueron texturizados; un 84% fueron de alto perfil y el 16% fueron implantes anatómicos. Los volúmenes estuvieron comprendidos en una media de 340 cc.

Siguiendo este protocolo, no se observaron prótesis palpables ni ondulaciones a los 6 meses, lo que satisfizo a los cirujanos. Las pacientes, por su parte, estaban muy satisfechas con los resultados cuando se les preguntó por el aspecto de sus implantes que se habían colocado determinando su ubicación de una manera más certera.

Este sistema puede llevarse a cabo por todos los especialistas en ecografía, y da mucha certeza en la localización exacta de los implantes, sin olvidar la experiencia profesional del especialista cuyas decisiones nunca deberán ser reemplazadas, sí complementadas.