Anquiloglosia tras exéresis de carcinoma de suelo de boca.

El colgajo FAMM (músculo-mucoso de arteria facial) permite reconstruir defectos intraorales y periorales con tejido bien vascularizado. Así lo aseguran investigadores del Hospital de Vila Nova de Gaia y la Universidad de Aveiro, en Portugal, en un estudio sobre la versatilidad de este tipo de colgajo. Los resultados se han publicado en la revista Cirugía Plástica Ibero-Latinoamericana.

Tal y como explican los autores, reconstruir defectos periorales e intraorales derivados de una resección tumoral, un traumatismo o una anomalía supone un desafío. El trabajo tenía como objetivo evaluar la utilidad en la reconstrucción de estos defectos del colgajo FAMM, descrito en 1992 para el cierre de defectos de mucosa oro-nasal. Este colgajo intraoral se basa en la arteria facial. Está indicado sobre todo para defectos de:

  1. Paladar.
  2. Región alveolar.
  3. Nariz.
  4. Suelo de la boca.
  5. Lengua.
  6. Labios.

Casos clínicos

El estudio recoge 3 casos en los que se usó el colgajo FAMM para reconstruir defectos intraorales. En primer lugar, el de un paciente de 58 años con antecedentes de carcinoma espinocelular en el lado izquierdo del suelo de la boca. Fue sometido a hemipelviglosectomía izquierda, vaciamiento ganglionar supraomohioidea y reconstrucción inmediata con colgajo libre antebraquial radial. Después, recibió radioterapia.

Levantamiento de colgajo FAMM de flujo anterógrado. Guedes et al.
Tras desarrollar anquiloglosia y dolor secundario a retracción cicatricial, se realizó una liberación quirúrgica de las adherencias cicatriciales intraorales que causó un defecto de 4 por 3 cm. Para solucionarlo, se usó un colgajo FAMM para reconstruir el mismo. El colgajo permitió incrementar el diámetro anteroposterior del pavimento bucal y, por tanto, la movilidad de la lengua. Esto mejoró el habla y la deglución.

El segundo caso era el de una mujer de 76 años con comunicación oronasal secundaria a exéresis de neoplasia de paladar. Después de un intento fallido de cierre con un colgajo mucoperiostal de transposición, se utilizó un colgajo FAMM para cerrar la fístula. Esta no se reabrió.

Por último, el estudio incluye el caso de una mujer de 50 años con antecedentes de carcinoma mamario izquierdo. Desarrolló un cuadro de osteonecrosis asociada a bifosfonatos del arco mandibular anterior, por lo que fue sometida a una mandibulectomía marginal y una reconstrucción. Se utilizó un colgajo FAMM para este fin. Durante el postoperatorio, presentó dehiscencia en la extremidad del colgajo, pero finalmente cicatrizó.

Conclusiones

De acuerdo con los autores, el colgajo FAMM permitió reconstruir con éxito los defectos que presentaban todos estos pacientes. “El reducido tiempo de postoperatorio necesario, la baja morbilidad de la zona dadora y el reducido número de días de internamiento necesarios, hacen de este colgajo una opción reconstructiva a tener en cuenta siempre que exista un defecto intraroal de pequeño o mediano tamaño”, concluyen.