El síndrome de Poland tiene un tratamiento diferente según el género del paciente, de acuerdo con los expertos de la Asociación Española de Cirugía Estética y Plástica (AECP). La organización explica que el síndrome de Poland es un defecto de nacimiento raro caracterizado por el subdesarrollo o ausencia del músculo pectoral mayor en un lado del cuerpo. Los médicos apuntan a que, en ocasiones, la carencia muscular viene acompañada de otras malformaciones.

Las malformaciones más comunes suelen ser torácicas, del miembro superior del mismo lado y de la dextrocardia. El síndrome de Poland es más frecuente en hombres que en mujeres y, en el caso de estas, afecta al desarrollo de la mama. Por eso, los cirujanos indican que es habitual que sean tratadas antes que los hombres, mientras que ellos, al desconocer que les falta el músculo, suelen consultar en edades más tardías.

La causa del síndrome de Poland hasta ahora es desconocida. Sin embargo, una interrupción de la sangre embrionaria de las arterias que están bajo la clavícula (arterias subclavias) en torno al 46.º día de desarrollo embrionario es la teoría que prevalece. Sobre el tratamiento, los médicos subrayan que en mujeres es más complejo que en hombres debido a la glándula mamaria.

En el hombre basta con crear la sensación de que se tiene músculo pectoral. Además, como la deficiencia no causa ninguna alteración funcional, se suelen tratar más tarde, ya en la juventud. Los médicos han redactado una lista de tratamientos en la que diferencian los mejores métodos según el sexo del paciente.

Para mujeres:

  1. Las prótesis y los expansores son útiles para tratar deficiencias leves. Si la asimetría es importante, puede ser necesario colocar un expansor que distienda la piel para crear espacio y sustituirlo de manera posterior por la prótesis definitiva.
  2. Los injertos de grasa son cada vez son más populares para sustituir a los implantes. Si la adolescente tiene suficiente grasa, se pueden trasplantar las células a la mama. De esta forma se consigue una mayor versatilidad en la forma y se evita poner un implante. Los implantes tienen una vida media y por tanto es fácil que a lo largo de la vida puedan requerir un recambio.
  3. El injerto de grasa es una técnica natural que permite modificar la forma del pecho de manera efectiva. Los expertos señalan que está comprobado que este método es muy seguro en cuanto a la aparición de un cáncer de mama.
  4. La transferencia del músculo dorsal ancho es necesaria en pacientes delgadas a las que haya que cubrir la prótesis o el expansor. La gran ventaja, según los expertos, es que da una forma adecuada a la zona axilar, muy similar a la del músculo pectoral mayor.

Para hombres:

  1. El tratamiento clásico es la trasposición del músculo dorsal ancho, aunque esta técnica prácticamente ya no se realiza, ya que se sacrifica un músculo sano que, además, no permite la movilidad que brindaría un músculo pectoral real.
  2. Los implantes y la transferencia de grasa han demostrado buenos resultado en hombres siempre que se ajusten a cada caso y la técnica varíe según la complexión corporal del paciente:
  • 2.1 En pacientes atléticos y delgados donde no hay grasa suficiente, los implantes dan un resultado muy satisfactorio, sobre todo si son hechos a medida.
  • 2.2 Pacientes que tienen exceso de peso, se suele aplicar la propia grasa del abdomen o del el pecho sano (pesudoginecomastia). La remodelación que se consigue es total. Los médicos indican que se mejora el contorno de abdomen y los flancos. Se elimina el exceso de tejido del hemitórax sano y se rellena el afectado de forma que las sombras conseguidas, que simulan las del músculo ausente. "Normalmente se inyectan entre 300 y 400 gramos de grasa".